Menudo disgusto se van a llevar
Si no lo leo no lo creo
Noticias frescas (y no tanto) del séptimo arte
Todos aquellos que estuvieron a punto de llegar al orgasmo con Drive, aquélla historia de amor y violencia que rápidamente se convirtió en un título de culto, están a punto de sufrir una decepción de aquí te meneo. ¿Y por qué?
Resulta que Only God Forgives, la segunda colaboración entre su director Nicolas Winding Refn y el muy ascendente Ryan Gosling, ha sido vapuleada, abucheada, pitada y no sabemos si algo peor, en el Festival de Cannes. La crítica no ha tenido piedad alguna y la ha elegido como el gran fracaso del certamen. De hecho, es curioso que haya casi unanimidad entre todo el que la ha visto. Quizás, oliéndose la tempestad que se avecinaba, Gosling "no pudo" asistir al estreno por encontrarse inmerso en el rodaje de su nueva película como director. La versión oficial es que la compañía de seguros le prohibió coger el avión que debía llevarlo hasta Francia. Como si no pudiera morir de otra manera el pobre chico.
De nuevo se cumple el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas, más aún cuando Drive se llevó el premio al mejor director en, mira tú por dónde, Cannes 2011.